martes, 8 de enero de 2008

Tiempo y olvido


Párpados callados
cierran sus ventanas,
dos esmeraldas
quedan en prisión,
mirando hacia adentro
el dolor que fluye,
por un gran amor.


Se hunde en las vísceras,
penetra en la sangre,
anega tu entraña,
llega al corazón.
Descontrol del fuego
que expande sus llamas
y a tu alma arriban.
Salobres aguas
que sin pausa emergen
tratan de apagar
todo ese dolor.

Pero sólo el tiempo
decide el olvido,
cuando ya las llamas
no crepiten más,
y un manto de espuma
sane tus heridas,
las lágrimas cesen,
el recuerdo vago,
convertido en huella
cicatrices blancas,
cúal muescas en hierro
marcas dejarán.

mnb

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